lunes, 19 de agosto de 2013

La mejor fiesta del mundo, cuarenta años después




Mar Galindo y José Luis Pérez



¿Cuál es el secreto para que la Flower Power, la fiesta más emblemática de Ibiza, siga siendo la mejor, cuarenta años después de la apertura de Pachá?

Eso fue exactamente lo que le preguntamos a Rafa de Siria, el director de comunicación de la archiconocida discoteca, en nuestro encuentro con él durante la Flower Power del pasado martes. Poniendo a nuestra disposición todas las facilidades, nos recibió en un coqueto reservado en el que fue desgranando todos los secretos de la fiesta más famosa del mundo. “Esta fiesta es única, es un icono de la isla. La gente no viene a ver a ningún DJ, viene por la propia fiesta, toda una tradición en los veranos de Ibiza”. Y, a partir de ahí, Rafa nos cuenta las claves del éxito de este evento que puede disfrutarse cada martes en Pachá. Tres son las líneas maestras: una gran planificación, un grupo de profesionales de distintos sectores y una fórmula de éxito.

Desde primerísima hora de la mañana hasta la última de la noche, alrededor de cuatrocientas personas trabajan en la fiesta: los encargados de la promoción, el personal de seguridad, los responsables de la barra, los bailarines, y los auténticos hippies que montan el mercadillo desplegado en el interior del recinto. Durante horas, preparan una decoración sin parangón, plagada de símbolos de la paz, flores, corazones y un colorido especial. Un estricto protocolo de seguridad permite que las más de tres mil personas que asisten a la Flower Power disfruten con total tranquilidad, aunque todo empieza mucho antes, gracias a una cuidadísima promoción. La imagen es fundamental, y Pachá no deja escapar ni un detalle.

Vuelvo a insistirle a Rafa. ¿Cómo es posible que siga siendo la fiesta más auténtica de la isla, tanto tiempo después? Él nos describe esa fórmula del éxito: una selección musical que recorre una de las épocas doradas de la historia de la música; una ambientación excepcional y la capacidad de fascinar a varias generaciones, reunidas todas ellas en la misma fiesta bajo una escrupulosa planificación. “Es una fiesta en la que lo mismo encuentras futbolistas, políticos, cantantes… es la fiesta del verano. Atrae a todos por igual”. 



Y así, hablamos de la ya tradicional presencia de Paris Hilton. Mientras me cuenta una reciente anécdota de Dani Alves, me percato de que, en la otra punta de la barra, está la persona que más vivamente ejemplifica el espíritu de la fiesta ibicenca.  Alguien cuyo nombre y cuya presencia van absolutamente ligados a la marcha en la isla pitiusa. A diez metros de mí, en la Flower Power de Pachá, está Pocholo.
Me acerco a él con la sanísima intención de sonsacarle algo de la fiesta para este artículo. Pero él repara demasiado pronto en mi acreditación de prensa, así que empieza a juguetear con ella, mientras me dice tonterías para que me dé por vencida. “¿Sabes que voy a fichar de portero por el Málaga? Y vamos a jugar la copa”. Sé que por ahí no tengo nada que hacer. Tengo que decirle algo para que confíe en mí y se suelte. Y como no se me ocurre nada ingenioso, me lo juego todo al único vínculo que tengo con él. Y funciona. “Hace tres años coincidimos en el aeropuerto de Atlanta”. De repente, su cara cambia completamente. “Sí, es cierto. Ya sabes que voy mucho a Miami a pinchar y a veces paso por allí”. Respiro. Y ahora viene lo mejor. “¿Quieres una buena entrevista? Te la voy a dar en el mejor sitio de la discoteca”. Y así, como moviéndose por su casa, me lleva de una sala VIP a otra, pasando algunos controles de seguridad cuyos códigos numéricos conoce a la perfección. Y terminamos nuestro encuentro en el templo sagrado de Pachá, el hogar de David Guetta cada jueves: la cabina del DJ. Desde allí, tenemos una vista privilegiada de la fiesta.


Pocholo me cuenta una historieta de una novia que tenía en Benidorm… pero yo ya he empezado a hablar con Toni, el chico que, desde hace doce años, es el responsable de iluminación de la fiesta. He dejado a Pocholo en manos de mi fotógrafo, que aprovecha para hacerse una foto con él como testimonio de nuestro encuentro.


Toni me enseña los mandos de todo el equipo de iluminación. A través de más de cien aparatos lumínicos, consigue dar ese toque único, vitalista, especial, que tiene la Flower Power, y que se deja notar desde todos los rincones.



Dejamos atrás la cabina del pinchadiscos y nos sumergimos de lleno en la fiesta. Todo está lleno de jóvenes de todo el mundo que, ataviados con flores, collares, gafas de época y su mejor sonrisa, bailan enfurecidos al son de la música más yeyé. De sala en sala, llegamos a una de las zonas VIP, donde una de las gogós baila dentro de una espectacular copa de cristal.



Me detengo a hablar con otras bailarinas, que han doblado turno: por la tarde, en Ushuaïa; por la noche, en Pachá. Coquetas y divertidas, se dejan fotografiar y posan así para nosotros.



   Continuamos el recorrido por Pachá, y nos encontramos el mercadillo hippy que Rafa nos comentaba, con un par de puestos de “bodypainting”: desde 5 euros, puedes conseguir un maquillaje especial para la fiesta.



En esas estamos cuando da comienzo una de las performances imprescindibles de la Flower Power: la procesión al más puro estilo de John Lennon y Yoko Ono.

Es increíble, pero la fiesta conserva intacto el espíritu que le impuso en 1973 uno de sus creadores, Piti Urgell, que todavía hoy pincha en Pachá. Una fiesta que, por primera vez este año, se celebra cada semana, de junio a septiembre, debido a la gran demanda de entradas y a la afluencia de público. Es, sin duda, la fiesta más fotografiada de Ibiza.

Se suceden las actuaciones. Lo mismo aparece en mitad de la pista una gran moto cuyos motores rugen al son de la música que la viva imagen de Hendrix nos deleita con un solo de guitarra desde uno de los escenarios, haciendo vibrar a cientos de jóvenes. Rock, soul, música disco, twist, pop, motown forman parte del espíritu de paz y amor de la Flower Power.




Son las seis de la mañana. La fiesta sigue prácticamente llena, pero es hora de marcharnos. El trato que nos ha dispensado Pachá es exquisito. Salimos de allí imbuidos del espíritu hippy de la fiesta más auténtica de Ibiza. Y estamos absolutamente convencidos: Cuarenta años después, el poder de las flores sigue intacto.

Mar Galindo y José Luis Pérez. 
Pachá Ibiza, agosto de 2013



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